Hablando de políticos, ese tal Bréshnev era el que se llevaba la palma, vodka a tuti plain y sin cortarse un pelo. Me gustan los políticos que no disimulan sus drogas o sus vicios y que no se andan por las ramas, ellos van directamente a la botella o a lo que sea y después ya veremos lo que pasa. Esos políticos que con un buen trago lo solucionan todo y si hay guerra fría, échate un buen trago de vodka bonito y ya verás que el frío se te pasa. Bréshnev con sus grandes cejas que daban más sombra que dos parras, pero que tuvo el mérito de no negociar al final de noche, porque con la tajada que siempre llevaba se quedaba dormido en el aperitivo.
Y el Bush, al que le gustaba jugar a indios y vaqueros y él y su gran amigo John Wayne, siempre se ponían su traje de vaquero y venga a matar todo lo que se movía. Y si a un tío como éste le das el poder de gobernar el mundo, que os puedo decir de éste asunto para que no tiemble nadie. Y el payaso del Reagan, gran actor de las películas más malas, pero el tío se nota que se gustaba. Y del Clinton que se follaba hasta las moscas y en parte lo entiendo porque la Hilary era y es infollable.
Y todos estos tenían el poder de mandar sobre el mundo y se miraban todos los días en el espejo y tenían el valor de sentirse guapos y todo. Pues nada, a darle al bebercio y a follar a destajo, porque así un día vendrá alguien y te dirá que eres el tío ideal para ser Presidente o Rey o Tirano, ¿qué más da el nombre?, si al fin y al cabo, todos son igual de impresentables.
Y el Bush, al que le gustaba jugar a indios y vaqueros y él y su gran amigo John Wayne, siempre se ponían su traje de vaquero y venga a matar todo lo que se movía. Y si a un tío como éste le das el poder de gobernar el mundo, que os puedo decir de éste asunto para que no tiemble nadie. Y el payaso del Reagan, gran actor de las películas más malas, pero el tío se nota que se gustaba. Y del Clinton que se follaba hasta las moscas y en parte lo entiendo porque la Hilary era y es infollable.
Y todos estos tenían el poder de mandar sobre el mundo y se miraban todos los días en el espejo y tenían el valor de sentirse guapos y todo. Pues nada, a darle al bebercio y a follar a destajo, porque así un día vendrá alguien y te dirá que eres el tío ideal para ser Presidente o Rey o Tirano, ¿qué más da el nombre?, si al fin y al cabo, todos son igual de impresentables.

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