CAMBIO DE CICLO

Últimamente me pregunto ¿si no es hora de empezar  a cerrar el chiringuito?. Si ya cumplí mi meta, que no era otra que escribir todo lo que tenía por mis adentros y hacer la cosa más pausada. O sea cambiar el ritmo o la forma que tengo de expresar las cosas. Lo que pasa es que no tengo claro como lo quiero hacer y cual será mi nuevo objetivo. Pero lo que yo no quiero hacer es quedar en un estado de moribundo, es decir seguir escribiendo en estado agónico. O escribo con ganas y fuerza o me dejo comer por los buitres.

Pues las tintas medias a mi no me van. Menos mal que dentro de una semana tengo unos días de vacaciones y pienso que ese es el momento idóneo para tomar una decisión. ¿Qué hacer?, la misma pregunta de siempre pero con más sustancia. Porque yo sé perfectamente que la vida funciona a ciclos y los ciclos y mientras no se demuestre lo contrario, se acaban y ya no vuelven. El cuerpo y la mente me piden un cambio y el alma, ya no digamos.

Es hora de renovar mi piel de serpiente y de afilar mis putos colmillos. Es hora de empezar a decir adiós y aunque sea un adiós relativo. Porque yo si sé que seguiré escribiendo, pues ese veneno lo llevo en mis adentros. Y tengo que dar con la fórmula y tengo que dar con la tecla que me dispare hacia esa nueva etapa. Y no es fácil despedirse de tanto disfrute, pues cada palabra escrita en mi Blog es un trozo de mi vida: es un pensamiento, es una ironía, es un sentimiento, es un recuerdo de aquellos tiempos, es un deseo escondido, es un sueño o una pesadilla y es lo que yo siento y pienso. Pero yo sé reconocer la llamada de la Selva y creo que Tarzán me está llamando para irnos juntos con la mona Chita.

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