EL VESTIR

Yo no he hecho voto de pobreza, pero tampoco he hecho voto de dispendios y riquezas. La verdad es que no he hecho voto de nada, yo más o menos fui tirando con lo que tuve y retuve y a veces, con muchos problemas. No soy de vestir con ropa usada y tampoco soy del clan de Armani, pero reconozco una cosa, que la ropa usada me da un asco que te cagas y que la ropa de Armani tienes su aquél, su aquél, que no quiere decir que suspire con ella. Me gusta y ya está, tal y como me gustan muchas cosas y no por ello quiero tenerlas conmigo.

Yo la verdad es que visto como me sale de las pelotas y mi criterio y casi el único, es la comodidad. Casi el único porque además de la comodidad, me gusta que las cosas me sienten bien o sea que me guste su estética y que esa estética me quede bien. El que sea antiguo o moderno o de última moda, me da exactamente igual. Como diría el otro, me la reflanflinfa o me la trae al pairo. Ahora lo cutre, me pone de los nervios y esas modas jipis recicladas y esas faldas de remaches de cualquier color, me hacen pensar que la vida a veces, es muy triste y melancólica.

Sí, me produce depresión. No soporto los fulares deshilachados, los pendientes o collares de los jipis, los faldones de mesa camilla, los olores a pachulí, quizá porque hace mucho, pero que hace mucho tiempo, ya lo viví. Y es que además esas telas de estrapajo que usan, irritan mi delicada piel y el puto pachulí de mierda, me pone del revés. Bueno, falta la cerámica, la flauta, el atrapasueños, el perro despeluchado y un buen canuto y ya tenemos al jipi reciclado y envuelto en papel albal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO

Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...