LA LETRA CON SANGRE ENTRA

Yo intento darle fuerza a la vida y hasta le doy parte de mi adrenalina, pues cada día que pasa, intento que sea más interesante y más vivo. Yo cierro los días y cuando bajo sus persianas y ahí, pienso en lo que he hecho y dejado de hacer o sea analizo el día y pongo cada cosa en su sitio, sólo pasa que después me quedo con lo que quiero y eso es así y además, no tiene remedio. Yo pienso en muchas cosas y las valoro y les doy muchas vueltas, pero cuando me siento apurado por sentirme demasiado confundido, cojo la tangente y me quedo con cuatro conclusiones.

Y como siempre pasa, lo primero que me digo, es que me tengo que poner orden. Que debo apuntar planificar y hacer un estudio sesudo de las preferencias que tengo. Bueno hay días en que lo consigo, pero como no lo apunto, al día siguiente me vuelvo a levantar en blanco y al final, tengo la sensación de que lo he tirado todo por la borda. Pero aún así, no me rindo y día a día lo sigo intentando. Hay veces que sí lo he escrito y con buena letra y dejo esa nota delante de mi ordenador y para que no me olvide. Por la mañana cojo la nota y me digo, ¡Ay que bien! y me la meto en un bolsillo. Hago mi primer recado preferente y pasa que después me olvido que llevo la nota en el bolsillo, por tanto vuelvo a mi particular caos de ir a salto de mata.

Os juro que pensé en los Tatus y sobre mi piel requemada por el paso de los años, ponerme una lista de recados. Eso o mandarme a la mili y así, aprender como un hombre como es la disciplina espartana. Dicen algunos que la letra con sangre entra y yo estoy de acuerdo y de cada cosa que me olvide me cortaré un dedo o una mano o los huevos, pero algo tendré que hacer con mi maldita existencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.