LA VIDA

La puta vida no sólo se realiza escribiendo, hay que hacerla con hechos y hasta con hazañas bélicas. De vez en cuando hay que hacer alguna escaramuza y por eso que se dice como frase: que a río revuelto ganancia de pescadores. Si dejas transcurrir todo plácidamente no verás más allá de tus narices o sea perderás la perspectiva del todo. A mi me pasa que cuando llevo varios días de calma chicha, empiezo a sentir un resquemor por dentro y es que mi cuerpo conoce mejor que yo, cuando se asoma el peligro.

¡Hombre!, tampoco es cuestión de estar todos los días cabreado, pero tampoco todos los días el estar en la puta berza. Ni chicha, ni limoná y un poquito de todo viene que no veas. Pero sea como sea, lo principal es no caer en el aburrimiento, esa palabra que antes tantas veces me venía a la cabeza, y que ahora hasta me estoy olvidando de su nombre. En estos tres últimos años, no me aburrí ni un sólo día y eso para mí, tiene un mérito inmenso. Más bien pasó al revés, durante estos tres años siempre me faltó tiempo.

La vida destaca por los grandes hechos, pero en realidad funciona por los pequeños hechos o detalles. Cada hecho pequeño es un granito de arena más y millones de arenas forman una playa o un gran desierto. Bueno pues eso, a espabilar a no dejar escapar ningún pequeño detalle. Hoy por ejemplo a mí me llegaba con un simple beso, un beso tierno y sincero y como excepción a la regla, no me importaría que después hubiera un polvete. Hoy me siento asexuado, aunque puede ser un truco del almendruco y me hago el inapetente y después ¿quién sabe!.


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NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.