Bueno, habrá alguno que piense que las cosas se sacan de la chistera y ya está y que aquí me las den todas. Pues no señor, todo cuesta y cuaesta un huevo y la yema del otro, en ésta vida ya no hay chollos y nadie te va regalar algo por tu cara bonita o porque tú pienses que es bonita. Todo hay que sudarlo y trabajarlo y esas historias del tío o tía que tuvo toda la suerte de su vida y va y le tocó la Lotería o la Primitiva y desde esa se siente un Príncipe, son más bolas que los mismos cuentos.
Bueno, son tal bolas como esos ricachos que siempre cuentan el mismo cuento: emepcé de botones y también trabajaba de noche y con cuatro centavos que fui reuniendo llegué a conseguir que mis ideas y que siempre las tuve, tuvieran eco. después y en vista de que se me veía mi proyección, me fueron ascendiendo en la Empresa y hasta que conseguí ser el puto amo del chiringuito. Por el medio y gracias a ser un ahorrador y tacaño hasta la muerte, conseguí hacer mi propia empresa.
Véis como se hace un hombre, un hombre se hace empezando de la nada, chupando las alcantarillas y sacando brillo a los zapatos ajenos, y después y pasado el tiempo, ese hombre se hace grande y resulta que sus ideas venden y a todo trapo. Bueno, pues ese tío tan guai, una vez que se siente en la cúspide se convierte en un hijo puta de mucho cuidado y en consecuencia, se olvida de su pasado tan asfixiado. Y éste tipo de hijos de puta, son los peores, porque su razón de ser está basada en la puta venganza y al pobre, lo odian y al rico, lo adoran. Pero siempre nos dirán lo contrario: el tío es buena gente, sólo que lo pasó tan mal que se volvió un hijo de puta. Al final pasa como siempre, que según como lo cuentes así quedará reflejado en la Historia.
Bueno, son tal bolas como esos ricachos que siempre cuentan el mismo cuento: emepcé de botones y también trabajaba de noche y con cuatro centavos que fui reuniendo llegué a conseguir que mis ideas y que siempre las tuve, tuvieran eco. después y en vista de que se me veía mi proyección, me fueron ascendiendo en la Empresa y hasta que conseguí ser el puto amo del chiringuito. Por el medio y gracias a ser un ahorrador y tacaño hasta la muerte, conseguí hacer mi propia empresa.
Véis como se hace un hombre, un hombre se hace empezando de la nada, chupando las alcantarillas y sacando brillo a los zapatos ajenos, y después y pasado el tiempo, ese hombre se hace grande y resulta que sus ideas venden y a todo trapo. Bueno, pues ese tío tan guai, una vez que se siente en la cúspide se convierte en un hijo puta de mucho cuidado y en consecuencia, se olvida de su pasado tan asfixiado. Y éste tipo de hijos de puta, son los peores, porque su razón de ser está basada en la puta venganza y al pobre, lo odian y al rico, lo adoran. Pero siempre nos dirán lo contrario: el tío es buena gente, sólo que lo pasó tan mal que se volvió un hijo de puta. Al final pasa como siempre, que según como lo cuentes así quedará reflejado en la Historia.

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