Sí es verdad que ahora me pierdo más que antes, me pierdo más pero eso no quiere decir que no me encuentre y no sé el porqué, quizá sea cosa del dejarse llevar un poco más que antes y sin más historias y películas. Quizá la época anterior fue demasiado intensa, demasiado profundidad en las cosas, demasiadas vueltas y más vueltas y con los consiguientes mareos y ya se sabe como somos los humanos, somos seres cambiantes que se saturan con cualquier cosa. No sé de donde me salen las ganas de desbarrar y de decir tonterías, pero es lo primero que siento en el día.En el fondo creo que da igual, porque haga lo que haga siempre me sale la vena ácida y corrosiva. Y no soy capaz de endulzarme más y eso que intento ser suave y cariñoso, pero debe ser que la cosa está escrita en mis genes o en mi ADN. Claro que como la cosa es tan espontánea muchas veces yo no me doy cuenta de mi acidez y hasta que leo un comentario que me lo recuerda, no espabilo. Hasta con el amor soy ácido, con el amor, con la amistad, con los compañeros, con lo que escribo o digo o hablo. Rezumo acidez por los cuatro costados.
Algunos piensan que debo ser un tío amargado, pero no me importa mucho lo que ellos piensen y porque de amargado no tengo un sólo pelo y además, ya lo he dicho 5.000 veces, me importa una mierda lo que los demás piensen de mí. Pero si llama mi atención que ante una opinión que yo considero normal, pacífica y hasta dulzona, alguno me responda con el que soy muy ácido y lo digo, porque realmente si me conocieran se iban a enterar para que sirve un peine y lo que es la verdadera corrosión ácida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario