Y es que parece mentira que a veces las cosas cuesten tanto, que lo que resulta sencillo y cotidiano se vuelva excesivamente dificultoso. Pero para eso estamos aquí, para seguir intentándolo. Ya dije que el día está cuesta arriba, pero yo soy de los que ante la adversidad me crezco, bueno si me dan permiso las musas y las brujas, porque ante su magia yo me inclino y deposito todos mis respectos. Yo sé que hoy me falta el halo mágico de una idea y pensamiento rompedor. Hoy sólo puedo decir que dado mi estado físico (feito unha merda), ya hice bastante, pues casi he acabado de colocar mi nuevo Estudio.
Una mesa sobre la que estoy escribiendo, dos estanterías que ya se llenarán de libros, una maravillosa alfombra, un flexo, una lámpara de pie, mi aparato de música y dos plantas y ya tengo el zoológico medio acabado y adornado. Así es la vida, la vida te quita algo (mi estado físico) pero al mismo tiempo te regala otra historia (éste maravilloso estudio). Hoy estoy probando mi escritorio y creo que me gusta su sitio, pues tiene buena luz y los ruidos que entran por la ventana son como familiares. Ruido de lejanas conversaciones y de vez en cuando, pasa un coche y punto y pelota, pues ya no hay más ruidos.
Ahora he encendido el flexo para probar si su iluminación era la adecuada y no veas si me he quedado contento, pues disfruto como un niño de su luz tangencial y potente. Por fin consigo el sitio adecuado después de tres años escribiendo y es que rulé por todos los sitios de la casa: desde el comedor, pasando por mi habitación, seguiendo por la sala de estar y como ahora se acaban de ir dos de mis tres hijos, que les tenía cedido mi estudio y por un tema elemental, por sus puñeteros estudios, pues si señores, acabo de inagurar éste pantano.
Una mesa sobre la que estoy escribiendo, dos estanterías que ya se llenarán de libros, una maravillosa alfombra, un flexo, una lámpara de pie, mi aparato de música y dos plantas y ya tengo el zoológico medio acabado y adornado. Así es la vida, la vida te quita algo (mi estado físico) pero al mismo tiempo te regala otra historia (éste maravilloso estudio). Hoy estoy probando mi escritorio y creo que me gusta su sitio, pues tiene buena luz y los ruidos que entran por la ventana son como familiares. Ruido de lejanas conversaciones y de vez en cuando, pasa un coche y punto y pelota, pues ya no hay más ruidos.Ahora he encendido el flexo para probar si su iluminación era la adecuada y no veas si me he quedado contento, pues disfruto como un niño de su luz tangencial y potente. Por fin consigo el sitio adecuado después de tres años escribiendo y es que rulé por todos los sitios de la casa: desde el comedor, pasando por mi habitación, seguiendo por la sala de estar y como ahora se acaban de ir dos de mis tres hijos, que les tenía cedido mi estudio y por un tema elemental, por sus puñeteros estudios, pues si señores, acabo de inagurar éste pantano.
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