Yo no tengo armas de ningún tipo, ni de fuego, ni blancas, ni de colores. Mis armas son mis manos y las palabras, sí, disparo balas de palabras y si hacen daño o no, había que preguntárselo a quién van dirigidas, porque una vez que hago el disparo, me importa un carajo el como se queda el interfecto y si se muere de un infarto masivo, pues bienvenido al mundo de los muertos y si se queda medio vivo, porque vivo del todo es imposible, pues señores, para eso están los Hospitales, para ponerles un tubo por la boca y que les salga por el culo. Me río yo de esas pobres víctimas de tebeo y es que hasta me escarallo de la risa, porque cuando en su anterior momento los tenías enfrente, así todos farrocunes y con la camisa desabrochada hasta su puto ombligo de chulo, no temblaban, ni balbuceaban, sólo desafiaban.
Pues pasa, que ahora mi pensamiento es,¡qué se jodan! y que por lo menos cambien de look y de colonia. ¡Hostia! si vas de bravucón por la vida, por lo menos peinate los pelos del torso y usa un desodorante que elimine tu olor a poza negra. Para ir de chulo por la vida, lo primero hay que comprarse unas botas camperas de tomo y lomo y que sus pasos suenen a macho. Lo segundo, es dejarse unas patillas hasta la altura del culo y que no acaben en punta, sino que al final, se ensanchen. Lo tercero, es llevar unos pantalones vaqueros que marquen el paquete y si le ponen relleno, mejor. Cuarto, la camisa que sea de algodón vasto y crujiente, es decir, que si le tocas notas la aspereza de una lija y por supuesto, que esté desabrochada hasta el ombligo, pues hay que mostrar todo ese amasijo de pelos hombrunos.
Parece que estoy describiendo a un tío de una película cualquiera de vaqueros, pero no, yo describo al hombre de Cromagnon, al mismo que fue nuestro tatatatatatatarabuelo y que mira que la jodió, pues algunos han heredado su facha. Y parece mentira que en pleno siglo XXI haya éste tipo de orangutanes, pero sí los hay, como hay impresentables que se van a Sudamérica o a América del Sur a buscar hembras que casi se mueren de hambre y claro, llega el chulito hispano y sin más extiende su dedo y dice: me quedo con ésta o con éste ejemplar tan guapo.
Pues pasa, que ahora mi pensamiento es,¡qué se jodan! y que por lo menos cambien de look y de colonia. ¡Hostia! si vas de bravucón por la vida, por lo menos peinate los pelos del torso y usa un desodorante que elimine tu olor a poza negra. Para ir de chulo por la vida, lo primero hay que comprarse unas botas camperas de tomo y lomo y que sus pasos suenen a macho. Lo segundo, es dejarse unas patillas hasta la altura del culo y que no acaben en punta, sino que al final, se ensanchen. Lo tercero, es llevar unos pantalones vaqueros que marquen el paquete y si le ponen relleno, mejor. Cuarto, la camisa que sea de algodón vasto y crujiente, es decir, que si le tocas notas la aspereza de una lija y por supuesto, que esté desabrochada hasta el ombligo, pues hay que mostrar todo ese amasijo de pelos hombrunos.
Parece que estoy describiendo a un tío de una película cualquiera de vaqueros, pero no, yo describo al hombre de Cromagnon, al mismo que fue nuestro tatatatatatatarabuelo y que mira que la jodió, pues algunos han heredado su facha. Y parece mentira que en pleno siglo XXI haya éste tipo de orangutanes, pero sí los hay, como hay impresentables que se van a Sudamérica o a América del Sur a buscar hembras que casi se mueren de hambre y claro, llega el chulito hispano y sin más extiende su dedo y dice: me quedo con ésta o con éste ejemplar tan guapo.
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