No todo el monte es orégano y como no lo es, tenemos que contemplar las excepciones y a veces las excepciones son más que el propio texto explicativo. La misma vida está llena de excepciones y eso es bueno, porque ¿que sería de la vida sin el factor sorpresa?. sería una suma, resta o multiplicación de actuaciones y con una pequeña chuleta en tu bolsillo, las tendrías resueltas y por eso, no sirven de casi nada los buenos consejos y las buenas intenciones. En la vida sólo valen las generalidades o sea tienes que ser bueno y humano, tienes que ser comprensivo, listo, ambicioso, luchador y hasta cierto punto, agresivo y para que nadie te toree en plan descarado.
Los buenos consejos sólo valen cuando tú estás bien, porque cuando estás mal, son como un jarro de agua fría y helada y eso hace que te cabrees más de lo que ya estás, con el mundo y con sus habitantes. Y cuando estás en plan amorfo, tampoco sirven de mucho y porque lo único que quieres, es seguir flotando. Y cuando estás bien, mi pregunta es: ¿para qué se necesitan los buenos consejos de alguien?, ¿para que tú estés mejor? o ¿para joder tu estado de pseudofelicidad?. Porque vamos a ver, los buenos consejos no se dan en plan gratis, se dan por algo o por conseguir algo. Sí y ya sé, que se pueden dar por buena y sana amistad o por amor o por solidaridad humana, pero quitando estos casos, ¿para qué se dan los buenos consejos?.
El Facebbok está lleno de buenos consejos, de que seas tú mismo, de que te reivindiques, que el futuro y el mañana son tuyos, que no te rindas, que no te doblegues y demás epitetos de lo positivo. Pues yo os digo una cosa: todos son de cortar y pegar, son fórmulas hechas y no son magistrales, son un compendio de frases sobadas y resesas y eso no anima a nadie y porque en el fondo, todo suena a falserío y para que no sonara a falserío había que ver en que estado real está el que las copia y las pega, porque a veces puede ocurrir que el tío más deprimido del mundo, cumpla con ese papel y porque ya no tiene otro remedio que el agarrarse a una frase.
Los buenos consejos sólo valen cuando tú estás bien, porque cuando estás mal, son como un jarro de agua fría y helada y eso hace que te cabrees más de lo que ya estás, con el mundo y con sus habitantes. Y cuando estás en plan amorfo, tampoco sirven de mucho y porque lo único que quieres, es seguir flotando. Y cuando estás bien, mi pregunta es: ¿para qué se necesitan los buenos consejos de alguien?, ¿para que tú estés mejor? o ¿para joder tu estado de pseudofelicidad?. Porque vamos a ver, los buenos consejos no se dan en plan gratis, se dan por algo o por conseguir algo. Sí y ya sé, que se pueden dar por buena y sana amistad o por amor o por solidaridad humana, pero quitando estos casos, ¿para qué se dan los buenos consejos?.
El Facebbok está lleno de buenos consejos, de que seas tú mismo, de que te reivindiques, que el futuro y el mañana son tuyos, que no te rindas, que no te doblegues y demás epitetos de lo positivo. Pues yo os digo una cosa: todos son de cortar y pegar, son fórmulas hechas y no son magistrales, son un compendio de frases sobadas y resesas y eso no anima a nadie y porque en el fondo, todo suena a falserío y para que no sonara a falserío había que ver en que estado real está el que las copia y las pega, porque a veces puede ocurrir que el tío más deprimido del mundo, cumpla con ese papel y porque ya no tiene otro remedio que el agarrarse a una frase.
No hay comentarios:
Publicar un comentario