Yo sigo a lo mío y lo mío es éste blog en donde escribo. Me acabo de dar una vuelta por las redes sociales, pues me gusta leer de todo y me encanta meterme en donde no me llaman, pero me da igual pues yo me invito igualmente y meto mi pezullita ponzoñosa en cada debate que leo y veo, pero hoy sentí que mi cuerpo no está para discusiones vacías, para rizar más los rizos, para hacer más nudos de los que tocan y fuí pasando de polémicas y fuí pasando de dar mi parecer. Hay días en que difruto y como un loco, de polémicas incongruentes e incomestibles y otros días, como el de hoy, en que prefiero la suave y dulce paz de mi blog o sea que prefiero navegar en aguas tranquilas y poco profundas.
Y lo de aguas poco profundas, no quiere decir que me encante nadar la su superficialidad, sino que a veces me gusta poder ver el fondo de por donde ando o camino. Y estuve tentado de entrar a trapo en varias peregrinas discusiones, pero la razón o esa cosa al que algunos llaman, razón, me dijo: tío controla el latido de tus venas y como hacen los todocorredores, me acabé comprando un aparato que me cuenta todo sobre mis pulsaciones. Total, que di marcha para atrás, que no metí en polémicas valdías y me mantuve dentro mi raciocinio. Pasa que a veces, ese raciocinio es demasiado aburrido y por eso, tengo esos escapes hacia la nada.
Mira que hay veces en que me he metido en unos berenjenales del carajo y venga a sacar mi espada y venga a rodar cabezas. Pero ésta vez me habló la voz de mi amo y me reprendió como a un niño. Y titi estáte tranquilo y deja que esos visionarios que digan lo que quieran, deja que los pobrecitos se pierdan en debates estériles, que se devoren entre ellos, que se insulten, que se calienten, que se enrollen en asuntos espinosos, total, ¿qué pierdes con ello?. Pues pierdo muchas cosas y entre ellas, el que como soy como un tiburón me pierdo la carnaza y los tripas descuartizadas. Y lo he dicho siempre: yo soy un tío de sangre caliente y no puedo remediarlo.
Y lo de aguas poco profundas, no quiere decir que me encante nadar la su superficialidad, sino que a veces me gusta poder ver el fondo de por donde ando o camino. Y estuve tentado de entrar a trapo en varias peregrinas discusiones, pero la razón o esa cosa al que algunos llaman, razón, me dijo: tío controla el latido de tus venas y como hacen los todocorredores, me acabé comprando un aparato que me cuenta todo sobre mis pulsaciones. Total, que di marcha para atrás, que no metí en polémicas valdías y me mantuve dentro mi raciocinio. Pasa que a veces, ese raciocinio es demasiado aburrido y por eso, tengo esos escapes hacia la nada.
Mira que hay veces en que me he metido en unos berenjenales del carajo y venga a sacar mi espada y venga a rodar cabezas. Pero ésta vez me habló la voz de mi amo y me reprendió como a un niño. Y titi estáte tranquilo y deja que esos visionarios que digan lo que quieran, deja que los pobrecitos se pierdan en debates estériles, que se devoren entre ellos, que se insulten, que se calienten, que se enrollen en asuntos espinosos, total, ¿qué pierdes con ello?. Pues pierdo muchas cosas y entre ellas, el que como soy como un tiburón me pierdo la carnaza y los tripas descuartizadas. Y lo he dicho siempre: yo soy un tío de sangre caliente y no puedo remediarlo.
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