¿Y donde está el poder de la mente?, esa que dice que quieres algo y enseguida aparece delante de tus narices. Poderes de otras épocas, poderes ocultos y que seguirán ocultos porque nunca aparecen. Si, en las películas se dan casos y casos y casos más que raros, pero en la realidad cotidiana no ves ni a uno. Pero puestos a pedir yo prefiero el poder de la mente que doblega la voluntad de las personas y así las vas moldeando como tú quieres o como te apetece. Hoy me apetece una mujer dócil y obediente y además que tenga unas buenas tetas, bueno esto último siempre me apetece, lo de las buenas tetas es una causa sine qua non.
O al revés, hoy la quiero rebelde y peleona y por supuesto, con buenas tetas y ¡zas¡ ya te pasas el día de bronca, pues hay días en que te apetece la bronca y el tirarse los trastos a la cabeza. Además el polvete que puede caer después de una buena bronca es distinto, es un polvete reconciliatorio y eso supone, una buena dosis de pasión tras la batalla. Las reconciliaciones tienen ese punto tirando a guarro, porque primero está la guerra abierta y a muerte y después viene la paz más fuerte y como además, te has dicho de todo menos bonito, hay ese punto medio agresivo o salvaje que te hace ponerte las pilas. O sea que me llamaste gilipollas, pues te la voy a meter hasta la boca o me llamaste imbécil, pues te la voy a apretar tanto que te va a quedar la polla gangrenada.
Siempre hay o queda un cierto resentimiento, pero te dices y le dices, que no ha pasado nada. Pero las faltadas e insultos se quedan guardados y cuando las cosas se guardan, siempre es por algo y en éste caso, es porque te han hecho daño. De alguna manera la primera bronca que tienes con la pareja te marca una nueva fase en esa relación. De alguna manera descubres que detrás de esa carita dulce y risueña, hay una tía con dos pelotas y con pelos en el sobaco y eso, o lo asumes o ya vas jodido. Ya sabes a quién vas a tener enfrente, ya sabes que como te pases, quién te puede cortar las pelotas.
O al revés, hoy la quiero rebelde y peleona y por supuesto, con buenas tetas y ¡zas¡ ya te pasas el día de bronca, pues hay días en que te apetece la bronca y el tirarse los trastos a la cabeza. Además el polvete que puede caer después de una buena bronca es distinto, es un polvete reconciliatorio y eso supone, una buena dosis de pasión tras la batalla. Las reconciliaciones tienen ese punto tirando a guarro, porque primero está la guerra abierta y a muerte y después viene la paz más fuerte y como además, te has dicho de todo menos bonito, hay ese punto medio agresivo o salvaje que te hace ponerte las pilas. O sea que me llamaste gilipollas, pues te la voy a meter hasta la boca o me llamaste imbécil, pues te la voy a apretar tanto que te va a quedar la polla gangrenada.Siempre hay o queda un cierto resentimiento, pero te dices y le dices, que no ha pasado nada. Pero las faltadas e insultos se quedan guardados y cuando las cosas se guardan, siempre es por algo y en éste caso, es porque te han hecho daño. De alguna manera la primera bronca que tienes con la pareja te marca una nueva fase en esa relación. De alguna manera descubres que detrás de esa carita dulce y risueña, hay una tía con dos pelotas y con pelos en el sobaco y eso, o lo asumes o ya vas jodido. Ya sabes a quién vas a tener enfrente, ya sabes que como te pases, quién te puede cortar las pelotas.