LO MÍO ES TRANSITORIO

Realmente que importa el como se esté en un momento, importa el total, la suma de todo y el resultado final y en cambio funcionamos por momentos, ahora estoy bien y ahora estoy mal y vamos deshojando la margarita y con tanto vaivén, al final perdemos la perspectiva. Lo que quiero decir es que muchas veces nos ahogamos en un vaso de agua o de mierda y una simple china en el camino se nos hace una cima. Es la mejor demostración de que somos seres humanos y por tanto somos seres limitados. Como se dice, nos perdemos un montón de veces en los vericuetos de la vida.

Claro que por el otro lado están los tópicos, los que te dicen para animarte cuando estás perdido. Ánimo que la vida merece la pena, ánimo que vida sólo hay una, ánimo que lo importante es la salud, ánimo que te queda mucho o todo por disfrutar. La verdad es que son tópicos que por mucho que no te gusten y por ser demasiado pasteleros, muchas veces te ves obligado a tener que utilizar y porque llega un momento en que los argumentos hacen aguas y entonces, acudes a los tópicos y como último salvavidas o último argumento.

Bueno, pues ahora estoy en la sala de estar de pacientes de un Hospital y el ambiente ya se sabe cual es: aséptico y deprimente, limpio y aseado por fuera y jodido o enfermo por dentro. Pero aquí estoy yo y estoy como si fuera un grano de pus en el culo apunto de explotar. Veo que tengo que seguir viviendo y además, QUIERO y con éste ambiente que tengo delante me podían pasar dos cosas: una, que me sirviera de aliciente para no tratar de caer enfermo (cosa que no siempre depende de ti) y la otra, es que me dejara llevar por el medio ambiente que me rodea y me llegara a considerar enfermo crónico o sea que admitiera mi estado vital como un estado limitado definitivo.

 Pues no señor lo mío es transitorio y por mucho que hable de la vejez, creo que aún no ha llegado mi hora definitiva de empezar a envejecer. Voy dando pasos pero de momento son cuantitativos y yo sé que llegará un momento en que daré un salto cualitativo: me encogeré, doblegaré mi espinazo, arastraré mi cuerpo de una forma más evidente, los ojos se esconderán en las profundidas de las  cuencas..., pero señores ya se sabe que a todo cerdo le llega su San Martiño (o sea, su día de matanza), pero teniendo claro eso y las ganas de vivir que tengo, que son inmensas, que otro remedio me queda que volver a la vida normal con más ganas que nunca y además me presnto de nuevo a la vida: limpito por fuera y aseado por dentro. ¡Qué más se puede pedir!.

EL AGUA PASADA

  Yo, en ésta vida que me ha tocado vivir, he realizado algunos agravios y algunos desplantes, que pensándolo ahora no es que me arrepienta ...