Intento pensar algo nuevo, algo distinto,
algo que no remueva el fondo de las
cosas
y a veces, lo consigo...
pero de vez en cuando me es
imposible,
pienso en el amor y me acuerdo de ella,
sueño con los placeres humanos y ahí está ella,
dominante y poseída,
vestida de cuero negro
y con un látigo de piel de serpiente,
y dándome latigazos porque me he portado mal
o no he sido bueno o por no obedecer sus órdenes,
y no sé, todo se hace confuso
y hay gritos de placer que se mezclan con el dolor
y hay rastros de sangre que salpican las paredes de mis venas
y entre ese amasijo de sueños y pesadillas, yo vivo
y menos mal que todo es relativo
y que después de una fuerte tormenta, viene una gran paz interior
y entonces, me lleno de aire y floto en el espacio.
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