TROPECÉ...

Tropecé y me caí,

volví a tropezar y me volví a caer,

y a la tercera...me caí antes de volver a tropezar,

y entonces me dí cuenta...

¡qué el caer se hizo vicio!.

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NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.