ALGO SUCEDE (Gloria Fuertes)
ALGO SUCEDE
Algo me pasa que en mi pecho existe.
Vuelan hormigas y discurren peces.
Suena la sangre y el tambor convoca.
Hay un incendio cerca de mi pulso.
De nuevo el tigre lanza su mensaje.
Tiene mi cama sed de otra figura.
Vuelven las venas a cantar presagios.
Torna el insomnio con sus mil disfraces.
Lavo mis manos para hacerlas suyas,
peino el cabello, río a las vecinas.
Y cuanto miro se convierte en agua.
¡Esto es amor y lo demás miseria!
Gloria Fuertes
CARTA A MI MISMA (Gloria Fuertes)
CARTA A MI MISMA
Querida Glorita:
Hace mucho tiempo que no me gusta cómo estás,
deberías de ir a Dios y que hiciera un reconocimiento a fondo,
o que te recetara Sumanoentucabeza.
Esas bolsas que empiezas a tener bajo los ojos
pueden ser de llorar -como tú dices-
pero también síntoma de corazón.
Cuídate hija, por el bien de todos.
Sé que tienes miedo,
un miedo solo,
un tierno miedo,
miedo a que no….
¡ Alégrate Glorita
que quien amas te vive !
Hace mucho tiempo que no me gusta cómo estás,
deberías de ir a Dios y que hiciera un reconocimiento a fondo,
o que te recetara Sumanoentucabeza.
Esas bolsas que empiezas a tener bajo los ojos
pueden ser de llorar -como tú dices-
pero también síntoma de corazón.
Cuídate hija, por el bien de todos.
Sé que tienes miedo,
un miedo solo,
un tierno miedo,
miedo a que no….
¡ Alégrate Glorita
que quien amas te vive !
Gloria Fuertes
EL CICLISTA MALDITO (Ota Pavel)
“El ciclista maldito”:
Al final lo traicionó el don que le había sido concedido: sus poderosas piernas y sus pulmones de siete litros.
En las piernas aparecieron las primeras varices y en los pulmones –justo antes de partir para correr la Vuelta a Egipto– una gran mancha marrón.
Y después todo fue más para llorar que para reír. Le pusieron inyecciones, le dieron mil pastillas, pero no fueron capaces de determinar de qué enfermedad se trataba. Al principio pensaron que tuberculosis, después que hongos, después no sé qué otra cosa. Iban transcurriendo los años y él se pasaba en la cama veinte horas al día. Seguían sin saber qué era y aún hoy anda por ahí con esa mancha dentro de su enorme pecho. Seguramente será un pequeño balón de fútbol marrón que se cayó allí cuando en la mili lo obligaban a jugar a ese deporte. No pudieron saber qué era porque era un ciclista maldito.
RAINER MARÍA RILKE
Pues lo bello no es nada
sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces de soportar,lo que sólo admiramos porque serenamente
desdeña destrozarnos.
Rainer Maria Rilke
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