"Afganistán para principiantes".
Capítulo 6:
Al principio de la invasión estadounidense, los afganos recibieron con optimismo a los norteamericanos (y europeos). El país llevaba años cerrado, a oscuras, gritando en silencio, desangrándose y oliendo a podrido, así que las promesas de paz y prosperidad - vinieran de quien vinieran - solo podían ser motivo de ilusión.
Muy poco a poco, la población recuperaba libertad de movimiento. Los talibanes parecían asustados ante la innegable superioridad (sobre todo desde el aire) de las tropas estadounidenses.
Empezaba a entrar aire fresco en un país que llevaba 20 años encadenando guerras. Tanto es así que miles de personas que habían huido de Afganistán los años previos, volvían a casa. Volvían a un país en el que apenas quedaba nada. De nada bueno. Las niñas podían volver a estudiar, pero faltaban colegios. (Inciso sobre la educación: El 70% de las mujeres y el 45% de los hombres en el país no saben leer ni escribir. Ideal para fanatismos). El país necesitaba, como mínimo, grandes cantidades de dinero para empezar a reconstruirse. Desde el extranjero llegaban millones y millones de dólares, pero pasaba el tiempo y el pueblo no lo notaba. La corrupción, a cualquier nivel imaginable, lo infectaba todo y la inversión en lo que el país realmente necesitaba era casi inapreciable.
Todavía no se notaban los efectos de “la guerra contra el terror” en Afganistán y el gobierno de George W. Bush ya tenía un nuevo objetivo en mente. Irak. Uno de los países miembros, según él, del "Eje del Mal". Poco más de año y medio después de empezar la invasión de Afganistán, en 2oo3 empezó la invasión de Irak. De nuevo, bajo la eterna premisa de "liberar al mundo del terrorismo, de salvar a los iraquíes de las garras del dictador Sadam Hussein y, sobre todo, de encontrar las (famosas) armas de destrucción masiva”. Con Bush (Estados Unidos), Blair (Reino Unido) y Aznar (España) a la cabeza, entre otros. (¿Cómo olvidar la foto del trío de las Azores riéndose a carcajadas? No es una pregunta retórica, es una pregunta. ¿Cómo olvidarla?) Unas armas de destrucción masiva que, por cierto, ocho años y cientos de miles de civiles muertos después, nunca aparecieron.

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