De entrada...yo soy amable
de salida...puedo parecer un imbécil,
pero arrepentíos...acólitos de satanás o del diablo,
arrepentíos porque ¡no lo soy!
y aunque me he pasado media vida,
queriendo tener ese título nobiliario
(ser un estúpido satánico),
al final resulta que soy un humano sin cuernos, ni rabo,
que soy un ser que come con los dedos
que beso con los labios descarnados y desangrados,
que ama con el ansia del mismo latido del querer
y sólo tengo un defecto...
a veces caigo rendido a los pies de la diosa impotencia,
y es que no soy tan humano:
cuando puedo volar en picado
y no matarme contra el suelo
y a la vez
cuando puedo sentir como me duele la vida,
y tal y como ahora mismo...
¡me está doliendo!...

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