No es época de siega,
ni de lavarse las manos en el agua turbia de la lluvia.
No es época de amores a destiempo
y bajo el manto oscuro de la noche.
Es época de manta,
de lluvia,
de castañas asadas,
de setas hermosas,
de tardes cortas y demasiado cortas
de leña y de su olor a gloria.
Es tiempo de tierra mojada,
de escarchas,
de barros,
de recordar pérdidas y ausencias,
de lavar a conciencia las entrañas
y de tirar los remordimientos al cubo de la basura.
Es tiempo de limpieza profunda y sincera
es tiempo de desbrozar recuerdos y darles forma
es tiempo de enfrentarse a ellos
y de ponerlos en su sitio.

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