NO ERA EL POEMA EN SÍ

 


No era el poema en sí.

No...no lo era.

Era que mientras lo escribía

temblaba la tierra bajo mis pies.

Era ese espasmo inabarcable

que sacudía mis vértebras dorsales.

Era saber que al final, 

lo leerías

mientras una lágrima se deslizaba

por tu mejilla.

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