Nos aceleramos tanto
y con tan ciego entusiasmo
que llegó un momento
en donde nos cruzamos
en direcciones contrarias:
yo miraba todo lo muerto
mientras tú...
mirabas lo que había permanecido vivo.
Y así resultó imposible
nuestro entendimiento.
Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...
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