¿Qué me dices de lo mío?.
Lo mío araña las peores vanidades
y ahoga hogueras mal encendidas,
que en mis otros tiempos
fueron velas encendidas
y que ahora,
son terrones de azúcar moreno
que apenas huelen a vela.
No me siento patrón de la nada
pues no tengo barco
ni nave espacial que llevarme a la boca
y solo tengo lo poco que me queda,
cuatro harapos mal colocados
y algo de sustancia gris
que cubre mi a veces desgraciado cerebro.
De todas formas
me quiero igual
y sea sapo
o sea serpiente rastrera que se convierte en culebra.
Al fin y al cabo
todo me importa una mierda
todo menos cuatro flores
que de vez en cuando
me iluminan el sentido de la vida
y ponen en pie
mis tres principio que muy pocos entienden:
¡te quise
te quiero
y puede que algún día
te vuelva a querer!.
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