Las cosas en cambio, no hablan,
ni dicen nada,
salvo que las rompas en mil pedazos
y entonces, lo dicen todo.
Yo me parezco mucho a las cosas,
soy parco de palabras y corto de exagerados gestos,
me gustaría haber sido lo contrario,
pero ahora ya es tarde para volver atrás y empezar de nuevo...
Por tanto y por definirme de alguna manera
soy un asesino de palabras,
me cortaría las manos,
las piernas
y la lengua
y hasta me cortaría los brazos hasta los codos
así podría seguir hablando por los codos.
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