Ahora soy hijo del hambre y amigo de las ratas.
Ahora me crecen los dientes
y los deseos más obscenos me estremecen
como serpientes por dentro.
Ahora soy un ser clandestino que se arrastra por las cloacas
y que de vez en cuando asoma su cabeza
y para ver si tiene algo para llevarse a la boca de sus sentimientos.
Ahora los olivos crecen encima de los molinos,
y cuando me subo al tejado de uno de ellos
quizá podría verte desnuda bailando sobre el tejado
de una casa vecina.
Porque en la mío, no
yo vivo sin tejas.
Hoy es un día demasiado raro y extraño.
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