Huele a fresca la mañana amaneció desperezándose de mentas y de albahacas y caminaban las manos ávidas abiertas casi gritando
así de hermoso era.
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Ana María Matute.
“Y le amé como nunca había amado a nadie antes, ni después, ni nunca. Porque aquel deslumbramiento doloroso solo duró unos minutos y, desa...
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Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...
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