VIENDO PASAR LA VIDA DESDE DONDE ESTOY



Viendo pasar la vida desde donde estoy

observo que soy y que estoy,

que soy porque me toco y me siento

y que estoy porque el espejo así me lo refleja,

y resulta que soy de carne y hueso

 me recubre una piel suave,

un poco reseca y cuarteada por el paso de la mala vida,

dura y bien enraizada en la profundidad de la carne

a veces, tierna y crujiente y de labios ardientes,

otras veces, apasionada, sensorial y sensitiva,

lasciva otros días

y en algunos momentos, ardiente 

y en días festivos, se viste de seda color crema

y en las noches de luna llena,

suenan sus palpitantes venas 

como tambores de guerra.

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