PARA QUE TÚ NO OLVIDES...


Para que tú no olvides,
recuerda:
yo fui aquél hombre que hablaba siempre sobre la luna,
yo estaba en su secta y formaba parte de su adoración perpetua,
yo era el primero en bailar desnudo bajo su luz de luna,
yo era aquél caballero que volaba en un corcel con alas de plata,
y que con mi espada rasgaba estrellas fugaces
y las convertía en estrellas de mar
y siempre, a la luz de la luna.
Yo sin luna no soy nadie,
tampoco lo soy sin mar y sin viento,
y no olvidemos el aire, el alma, el movimiento,
y el respirar por las venas y del rugir de las arterias....
Estas son mis credenciales:
luna, viento, aire, alma
y yo en el medio del decorado,
al fondo el rugido del mar,
 a mi vera, la luz de las estrellas, 
en lo alto, la luz nítida y clara de la luna,
y debajo de mis pies....
¡el inmenso océano Atlántico!

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