Yo recuerdo ésta Playa de Muros (Galicia de mis amores), porque en ella y su preciosa arena, realicé mi primera acampada fuera de la zona de mi Vigo natal, y pasa que es como la primera novia: "que nunca y nunca se olvida". Era salvaje por los cuatro costados y limpia de polvo y paja y sobre todo, limpia de casas. Y llegó un hombre blanco y se construyó su casa y llegó otro hombre pálido y se la construyó más grande que el primero y con mejores vistas y ahora aquel bonito paisaje de playa sin límites, ni condiciones, se convirtió en esas cuantas casas que se ven en la fotografía y ahora son casi urbanización con una playa delante. La mano del hombre es sumamente destructiva, pues hasta destruye los más recónditos rincones de mi memoria. Más vale retener los recuerdos con fuerza, que comprobar que aquello sólo era un sueño de otros tiempos. ¡Qué pena!

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