Hoy, como no, es Domingo y día 25 de Septiembre de 2.016,. Lo que claramente indica que se está acabando el mes, que ya hemos entrado en Otoño, que tiene que seguir lloviendo, que tienen que crecer las setas y los helechos (fieitos, se dice en gallego a los helechos). ¡Coño! que el Otoño es caída de hojas sin contemplaciones, es que crezcan las setas, es que los colores cambien y que todo se vuelva verde, marrón, amarillo y plateado...no sé, el Otoño soy yo o yo soy una parte más del Otoño, pues no hay una estación con lo que me identifique mejor. Sí, porque yo soy húmedo y melancólico, soy triste, soy alegre, soy triste y alegre, soy una belleza suave y de sol tibio, me gusta la luz tranquila y sesgada, la luz que te acaricia los sentidos, me gustan sus colores, sus contrastes y su sobrecogimiento...
Pues sí, me gusta el Otoño y el tema no es de ahora, siempre me gustó el Otoño. Claro que el Otoño de aquí no es el Otoño de mi tierra gallega, aquí es más ligth, es menos radical o sea, es menos pasional. Pero bueno, aquí tengo la luz, la brillantez de ésta luz, tengo su esplendor y su pasión o sea que lo que pierdo por un lado lo gano por el otro. Yo siempre pensé que en el Otoño debía volver a mi tierra gallega, pero siempre coincide con el deber de cumplir otras obligaciones, como currar y seguir currando y siempre seguir currando, y porque en definitva, yo planifico muy poco y muy mal. Y por eso me pasan éstas cosas tan tontas.
No sé, a lo mejor cuando me jubile podré vivir por estaciones, en Otoño en mi Galicia natal. En Invierno en la montaña más alta. En la Primavera, cerca de un río truchero de cualquier valle del norte. Yen el Verano, cerca del Polo Norte...Ahora, busco lo húmedo y lo frío, aunque la claridad me persigue, también necesito lo árido y claro, me gustan los desiertos y los campos de centeno mecidos por el viento. En fin, que me gusta todo o casi todo, pero esa idea estacional de la vida, me gusta más que cualquier cosa.
Pues sí, me gusta el Otoño y el tema no es de ahora, siempre me gustó el Otoño. Claro que el Otoño de aquí no es el Otoño de mi tierra gallega, aquí es más ligth, es menos radical o sea, es menos pasional. Pero bueno, aquí tengo la luz, la brillantez de ésta luz, tengo su esplendor y su pasión o sea que lo que pierdo por un lado lo gano por el otro. Yo siempre pensé que en el Otoño debía volver a mi tierra gallega, pero siempre coincide con el deber de cumplir otras obligaciones, como currar y seguir currando y siempre seguir currando, y porque en definitva, yo planifico muy poco y muy mal. Y por eso me pasan éstas cosas tan tontas.
No sé, a lo mejor cuando me jubile podré vivir por estaciones, en Otoño en mi Galicia natal. En Invierno en la montaña más alta. En la Primavera, cerca de un río truchero de cualquier valle del norte. Yen el Verano, cerca del Polo Norte...Ahora, busco lo húmedo y lo frío, aunque la claridad me persigue, también necesito lo árido y claro, me gustan los desiertos y los campos de centeno mecidos por el viento. En fin, que me gusta todo o casi todo, pero esa idea estacional de la vida, me gusta más que cualquier cosa.

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