¡ESTOY VIVO!

 


Llueve... llueve...y llueve..., 
luego ¡estoy vivo!.
Y lo estoy mientras sienta la lluvia en mi rostro,
mientras la acera se inunde de reflejos de oro y platino,
y yo lo vea con el verde de mis ojos,
y además, 
mientras mis viejas gafas se empañen de vahos,
yo digo y proclamo que...,
¡yo sigo vivo!.

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