LOS ÁNGELES DE LA NOCHE

 



Ya queda menos, son las 5  de la tarde  y yo acabo mi día de faena a las 8 de la misma tarde. O sea que me quedan 3 horas de posibles avisos médicos intempestivos e inoportunos. Si, hoy estoy de guardia localizada de Avión y si me llaman me tengo que ir como Superman volando hasta la otra Isla, la mayor, la más grande, la que tiene un Hospital como dios manda y allí entregar lo que queda del paciente. Si queda un ojo, un brazo, un hígado se entrega igualmente y por eso de sentir, el deber cumplido.

Era como aquellos gilipollas de una ciudad del sur de España (San Fernando), que se hacían llamar los "Ángeles de la Noche", cuando en realidad eran cuatro matados que se hacían pasar como médicos que lo mismo arreglaban una fiebre que te operaban in situ de apendicitis. La imaginación desbordante de algunos médicos es impresionante. Los "Ángeles de la noche", menuda panda de ángeles despeluchados, somnolientos, con cara de vinagre y por tener que ir a ese aviso médico que más o menos equivalía a tener un grano en el culo y como propina el consabido: "yo pago y tú te jodes".

Y mira que por el mundo se montaron chiringuitos parecidos, pero ninguno adoptó ese nombre. Ser médico puede significar mucho, sobre todo para uno mismo, pero a veces ser médico tuvo un significado muy raro y un tanto desdibujado. Llegaba a un punto donde ya no sabías si eras médico o curandero o si eras un cuidador de desvelos o un paño de lágrimas y quizá por eso le pusieron el nombre de Ángeles, pues pasa que cuando no sabes lo que eres y además no tienes un sexo definido, viene como anillo al dedo el nombre de Ángeles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.