Entonces si un día decidieras dejar crecer todos los pelos a su libre albedrío, te encontrarías ante un viejo calvorota, con una mata de pelos en punta saliendo por sus orejas y por sus fosas nasales y por supuesto, dotado de unos garfios o garras en sus manos y pies. ¡Joder! como me suena al "Jeti de las nieves", escalando el Everest. No sé porqué, éste asunto nunca fue estudiado y digo científicamente, pues no escuché una explicación lógica sobre esto, ¿sobre el porqué nos crecen los apéndices inútiles? y en cambio no nos crecen otros apéndices que en teoría podrían tener utilidad y que ahora mismo me niego a describir. Aunque a todo esto también se podría añadir el déficit visual y auditivo, que con el paso del tiempo también se va jodiendo.
Como veis nacimos llorando y con piel suave y sonrosada y casi sin pelo y con la edad, seguimos llorando, pero lo demás todo se acartona, se endurece, se desgasta y se descama y hasta el alma se metaliza y se hace leñosa y dura.

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