Hay telarañas en el techo
y en aquél rincón olvidado de la mano del diablo,
no soy capaz de ver...
Hay marcas de neumáticos en el arcén
y muertos en la cuneta de aquél ayer...
Hay máquinas del tiempo
que miden el destiempo
y las ganas de querer...
Hay horizontes lejanos
y polizontes cercanos.
Hay miedos que se disfrazan de valientes
hay valientes que perdieron el norte antes de vencer
y que aún ahora,
siguen buscando su razón de ser...
Hay días que nacen muertos.
Hay otros que se adivinan vivos aunque nacen heridos,
y hay algunos otros,
que asoman adormilados
entre los brumas del amanecer
y en los que tendría que llover y porque así estaba escrito...
pero no va a llover.
Y hoy tengo ganas de coger el día
y lavarlo con la lluvia de mis deseos...

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