Cuando me toco pienso...
ojalá fueran tus dedos,
pienso eso antes de volverme a tocar
porque una vez que me vuelvo a tocar
me olvido de mi anterior ansiedad,
entonces, me toco de nuevo
y me digo...¡no está tan mal!,
y ¿como era?,
así, antes añoraba tus dedos.

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