No hay nada que complemente o destruya mi forma de ser

 

No hay nada que complemente o destruya mi forma de ser.

Decía mi madre

hijo mío...que raro y huraño eres...

y yo de aquellas no entendía que quería decir,

pues era más bien abierto, cordial, sonriente y saludable

(menos con ella)

pero ahora estoy descubriendo

(han pasado más de 65 años)

 que a lo mejor mi madre poseía un sexto sentido

y me veía así

así como soy ahora,

huraño, desalmado, 

ácido, agrio,

a veces corrosivo,

demasiado tranquilo dentro de mi cueva,

muy intuitivo,

de reflejo rápido,

de lengua afilada,

amigo de mis amigos

y como me he quedado sin amigos,

simplemente, soy amigo y punto y no hay más.

Al final, iba tener razón mi madre

y nunca es tarde

para reconocer algo

y desde aquí te digo...madre

que efectivamente soy un tipo

raro, huraño y extraño.

Soy más ave rapaz

que ratón de campo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.