En la otra orilla
de esta ciudad sin nombre
dicen que allí...
todo es posible.
Yo sólo pido:
un puente
un pasadizo
una cuerda
una mano
o una barca
que hasta allí me lleve.
Me fascina la anécdota de aquel hombre a quien su mujer le pidió que escribiera un justificante para su hijo que había faltado a la escuel...
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