ME ASOMBRO

 

Me asombro de asombrarme.

Yo que me consideraba un hombre asombrado

y hecho y fuerte

y entero y maduro

y firme y seguro de sí,

pasa que no salgo de mi asombro

y duermo bajo la oscuridad de las sombras

y me deslizo entre ellas como serpiente viscosa

y abro y cierro puertas dentro de un mundo tenebroso

y lo que más me asombra de todo,

es que no encuentro ni a mi propia sombra.

















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