Supongo que seguirás ahí,
esperando que la mañana se alargue,
soñando que la tarde te hable del ayer
y deseando que la noche te abrace...
y tal y como yo te abracé.
Creo más en mis dedos que en mis ideas y cuando ellos se mueven sobre el teclado entonces sé... que pienso y que a la vez siento. Son dedos ...
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