De todas formas,
unos meses más tarde
aquella misma playa donde nos conocimos
estaba llena de suciedad,
la gente del pueblo decía que era por el viento y por la marea viva,
pero yo estoy seguro que había sido un presagio
y aquello que en principio lucía tan limpio, claro y alucinante,
se iría cubriendo de densidades oscuras y premonitorias,
mientras de música de fondo,
se oían graznidos de cuervos negros.

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