CONCIERTOS (Joan Margarit)

 

Escuchar música en un cuarto:

un violoncelo, un piano, unos pocos amigos.

Que avance una sonata

mientras en la ventana se oscurece la tarde.

Me resulta difícil escuchar,

entre una multitud, a un gran intérprete.

De nuevo hallé en la música

la soledad que me salvó en la infancia.

Desde entonces me tapo los oídos

cada vez que a Beethoven lo atraviesa, violento,

Napoleón montado en su caballo.


 



















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