Ahora venía en el coche pensando que lo que yo tengo... me lo he ganado a pulso y con todos los honores de ser un pobre pringado o sea, yo empecé como limpiador de botas y bla, bla, blá... Ahora en serio, mi curre y mi puesto de trabajo está ganado a base de sudor y lágrimas y de muchas y muchas oposiciones y tantas que hasta llegó un momento en que pensé que me pasaría la vida opositando, pero por fin, cayó la moneda de cara y como dicen algunos, ahora soy propietario de mi plaza y eso no tiene precio (o eso dicen). Lo mío son de esos trabajos escasos en que para sacar un puesto determinado, tienes que opositar sí o sí y eso hasta cierto punto lo mantiene lejos de peloteros y arribistas y trepas. Digo hasta cierto punto, porque la última vez que me presenté nos pusieron un examen tipo test de 100 preguntas y de ellas 6 o 7 estaban mal planteadas o simplemente eran incorrectas y sí señores y señoras, hubo un tío que se sacó las 100 preguntas e incluidas las que estaban mal.Y eso ¿cómo se come?. Pues se va a comer en crudo y en caliente y está más que claro que al tío impresentable le regalaron el examen y aún queda más claro, cuando éste señor tuvo un puestecito de alto rango en el anterior Gobierno. Ya veis el señor creó al mundo pero también creó los impresentables y esto es sólo un ejemplo más de lo que hay por el mundo. Y es que ya puestos y puestos a la faena del peloteo van y encima te premian con el mejor de los puestos y hay una relación directa entre ser un hijo de puta y tener el mejor puesto y la hay y siempre la hubo, lo cual no quiere decir, que la siga habiendo.Yo tengo esperanzas y porque soy un puto idealista de mierda, además dicen que la esperanza es lo último que se pierde y además de además, yo nací optimista de por sí o sea, optimista a la fuerza y sin más remedio y por eso creo en el cuento de Caperucita roja y el Lobo. Bueno, lo único bueno que hay en todo esto, es que siempre se les escapa algo y por pensar que el resto somos gilipollas empedernidos (exceso de confianza, le llaman o falta de miedo por su prepotencia) y eso tarde o temprano, les pasa factura. De momento a éste tío impresentable ya lo tengo fichado y también a unos cuantos más y algún día y sea en ésta vida o en la otra, les pasaré las cuentas y en ese momento les voy recordar lo que es ganarse el pan con el sudor de tu frente.
Ahora venía en el coche pensando que lo que yo tengo... me lo he ganado a pulso y con todos los honores de ser un pobre pringado o sea, yo empecé como limpiador de botas y bla, bla, blá... Ahora en serio, mi curre y mi puesto de trabajo está ganado a base de sudor y lágrimas y de muchas y muchas oposiciones y tantas que hasta llegó un momento en que pensé que me pasaría la vida opositando, pero por fin, cayó la moneda de cara y como dicen algunos, ahora soy propietario de mi plaza y eso no tiene precio (o eso dicen). Lo mío son de esos trabajos escasos en que para sacar un puesto determinado, tienes que opositar sí o sí y eso hasta cierto punto lo mantiene lejos de peloteros y arribistas y trepas. Digo hasta cierto punto, porque la última vez que me presenté nos pusieron un examen tipo test de 100 preguntas y de ellas 6 o 7 estaban mal planteadas o simplemente eran incorrectas y sí señores y señoras, hubo un tío que se sacó las 100 preguntas e incluidas las que estaban mal.
Y eso ¿cómo se come?. Pues se va a comer en crudo y en caliente y está más que claro que al tío impresentable le regalaron el examen y aún queda más claro, cuando éste señor tuvo un puestecito de alto rango en el anterior Gobierno. Ya veis el señor creó al mundo pero también creó los impresentables y esto es sólo un ejemplo más de lo que hay por el mundo. Y es que ya puestos y puestos a la faena del peloteo van y encima te premian con el mejor de los puestos y hay una relación directa entre ser un hijo de puta y tener el mejor puesto y la hay y siempre la hubo, lo cual no quiere decir, que la siga habiendo.
Yo tengo esperanzas y porque soy un puto idealista de mierda, además dicen que la esperanza es lo último que se pierde y además de además, yo nací optimista de por sí o sea, optimista a la fuerza y sin más remedio y por eso creo en el cuento de Caperucita roja y el Lobo. Bueno, lo único bueno que hay en todo esto, es que siempre se les escapa algo y por pensar que el resto somos gilipollas empedernidos (exceso de confianza, le llaman o falta de miedo por su prepotencia) y eso tarde o temprano, les pasa factura. De momento a éste tío impresentable ya lo tengo fichado y también a unos cuantos más y algún día y sea en ésta vida o en la otra, les pasaré las cuentas y en ese momento les voy recordar lo que es ganarse el pan con el sudor de tu frente.

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