Que hoy te acompañe el beso más triste de la noche...
Ahora, mis besos ya no están tristes,
y a veces, como hoy,
quiere llorar sobre un campo de trigo,
necesita la caricia de la brisa marina,
el olor a algas, brea y yodo,
y tener la sensación de haber roto aguas.
Mi vida y mi historia son como un cuento de hadas,
la princesa me quería
y de repente,
volamos en contra dirección,
como dos camikaces sin rumbo y sin destino,
y a cabezazos contra el mismo muro
y uno reventó
y el otro siguió volando,
creo que el primero, he sido yo,
pero ya ves
aquí estoy, escribiendo,
y no me queda otra que volver al principio
que hoy te acompañe el beso más triste de la noche...

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