SÓLO...

 

Que nada me deslumbre.

Que toda la luz se haga mi luz.

Que el sueño sobre el que a veces me despierto

sea carne de mi carne y me roce con delicada suavidad.

Que el fuego no me queme por dentro

y que me siga funcionando la alarma

de la triste soledad.

Que nadie ose decirme

te vas a morir sólo como un perro,

que seguro que sí,

que sólo me moriré

porque el que se muere

se muere sólo

tanto e igual que el que nace.

















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NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.