De repente...una descarga de pena,
unas inmensas ganas de llorar sin saber porqué,
una angustia sin definir...
insondable,
profunda como una grieta sin fin,
indectetable para los demás
pero a la vez sabiendo
que esa apariencia va a durar muy poco.
La pena o se manifiesta
o te corroe el alma.

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