Dormir con los dedos entrecruzados


Dormir con los dedos entrecruzados

 y al despertar

abrir un ojo y después el otro,

desentumecerse tranquilamente, 

estirarse hasta el más allá

y salir de repente de la cama,

como si tuvieras un resorte

que te empujara a vivir a la luz del día.

Vivir a la luz del día

y bajo las sombras de la noche

vivir hasta el paroxismo,

hasta quedarte petrificado,

hasta que te duelan las muelas

y te sangren todos los orificios.

Y de nuevo, dormir

y bajo el ala protectora de la noche

y hornearte dando vueltas y más vueltas

mientras viajas en sueños

y a veces, en pesadillas

y para otra vez

despertarte con la boca seca y el alma en vilo.



















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DOS TIPOS DE LUZ

 "Hay dos tipos de luz: la luz que te ilumina y la luz que vas dejando tras de tí".