por tener que insistir tanto
en que no estoy desesperado.
En mí
no cabe la gloria de la memoria,
soy olvidadizo por principio,
me resbalan demasiadas cosas,
tengo capas que me aislan de lo que me hace daño,
soy adicto a la belleza de la vida,
cabalgo a pelo y sin montura
y con la piel del caballo rozando mis huevos.
A veces, soy amable
pero no siempre
a veces me comería a algún listillo en carne cruda,
afilaría mis dientes
le clavaría mi lanza en su puto estómago de ave rapiña
y le arrancaría de cuajo sus malditas entrañas.
Es que hay personajes en esta vida
que sobreviven porque somos unos putos pringados
porque por la paz del momento,
vendemos nuestros principios al silencio
y bajamos la cabeza
mientras pensamos
que deberíamos arrancársela a él.

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