LA SOLEDAD

 

De repente tuve ganas de abrir la ventana
y al abrirla
recibí tal bofetada de calor insoportable
que casi me muero del susto.
La volví a cerrar en un gesto instintivo
y desde esas
vivo encerrado a cal y canto,
tapié las ventanas
cerré definitivamente las puertas
y ahora vivo sumergido dentro de mi propio agujero,
vivo como un topo bajo tierra.
La soledad evoca temor, eso dicen
pero en realidad,
la soledad solo hay que saber disfrutarla.


















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PEDRO SALINAS