O cuando es por teléfono y te pregunta una máquina con voz metálica, fría, seca y cortante, que está al otro lado lado del teléfono, ¿como te llamas y con nombre y apellidos y déme su DNI? y esta conversación, por motivos de seguridad, va a ser grabada... Primero, que nadie te pregunta a tí, si quieres o no quieres que sea grabada. Segundo, ¿Seguridad para quién?, será para ellos, a mí que me graben no me da más seguridad, al revés, esa grabación me mosquea y me crea muchas sospechas. Una vez o algunas veces, probé hacer lo contrario y cuando le dije a la tía del otro lado del teléfono, que le estaba grabando, por motivos de seguridad (en éste caso de la mía y si por las moscas tenía que ir a juicio), pues la menda se cogió un rebote que para qué...y la emprendió a gritos y me obsequió con una espléndida retahíla de amenazas. Que la compañía me iba a demandar y que tenían mis datos y demás sandeces. Que ellos tienen un equipo de abogados dedicado a estos menesteres y bla, bla, blá...
O sea, que al final todo depende de quién grabe, si lo hacen ellos (cualquier gran compañía), está bien hecho y además lo hacen para que tú te sientas seguro y protegido. Sí señor y en cambio si me pongo yo a grabar esa misma conversación de marras, me dicen que incumplo la ley y por supuesto, que iremos a juicio y porque nuestra gran empresa tiene los mejores abogados del mundo mundial. Me encanta ejercer de David contra Goliat.

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