Eso sí y aún ahora... me encanta saltar de contento.
Me gusta elevarme como si tuviera dos alas y un motor en mi popa.
Antes me gustaba saltar como las cabras e iba saltando de roca en roca y a toda velocidad y para demostrarme que estaba dotado de un extraordinario equilibrio y con unos reflejos que eran para cagarte. Y me lo demostré un millón de veces.
Son esas pequeñas cosas que te inundan de felicidad momentánea e instantánea y que te dejan feliz hasta que se acabe el día.
Creo que saltar de roca en roca, fue mi principal especialidad "en modo saltos" que tuve a lo largo de esta vida. Hasta a veces pensaba que saltando tan bien, los demás se iban a caer a mis pies ante tanto encanto y magia en cada salto que daba.
Ahora, salto muy poco. Me estoy volviendo viejo y mis piernas no responden tan rápidamente a la exigencia de mis reflejos.
Tanto como he fumado en ésta vida (ahora, hace 6 años que no fumo) que me he destrozado las arterias de mis piernas y sigo andando pero sin poder saltar ni hacer demasiados esfuerzos que requieran que tenga que mover mis piernas.
Yo, todo esto lo sabía, pero como me consideraba indestructible...pues que nada, que ahora estoy pagando mi estupidez. Y os puedo decir más, ¡que lo asumo y punto!. Por tanto...a joderse toca...pero eso sí...con la cabeza bien alta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario