AGUJEROS


 Martes y día caluroso por los cuatro costados. Día de bochorno insufrible de nubes densas y bajas que pesan como una losa sobre nuestras espaldas. Se me despega hasta el apósito que llevo en mi muñeca izquierda, llevo más de 10 días con él y nunca se me había despegado. Y llevo un apósito y porque pobrecito de mí, me quitaron un tumor de piel de células malignas y demoníacas, pero afortudamente de crecimiento muy lento y entonces el tema consiste en extirparlo pero a grandes márgenes y claro, me acabaron dejando un profundo agujero en mi muñeca izquierda y de ahí viene el tema de mi puñetero apósito. Quizá más adelante ese agujero me sirva para guardar cosas: las pastillas que he de tomar, una china de costo para fumar, un reloj, el móvil y hasta las llaves del coche. A lo largo de mi vida, he tenido agujeros peores que este, más grandes, mucho más grandes, más sentidos, más dolorosos y por supuesto, mucho menos comprensibles. Porque este se comprende que hay que hacerlo y si hubiera que llevarse un brazo por delante, también lo entendería. Pero a lo largo de mi vida hubo otros agujeros que tardaron muchos años en ser cicatrizados y como no podía ser de otra forma, hablo de los sentimientos.

He recibibo balazos de metralleta con balas de plata y por si era un ser demoníaco o un hombre lobo o un licántropo y hasta puede ser que algo lo fuera, porque hubo tiempos en mí, que ni siquiera yo reconozco que fueran míos. De tan pasado que iba, de tan pasado de todo y me admira el observar que de toda esa penosa época, solo hayan quedado en mi memoria cuatro residuos insignificantes o importantes pero que yo muy hábilmente los convertí en cenizas. Claro que por el medio me llevé unas cuantas miles de mis neuronas y puede que a una docena de personas. Nunca las conté fielmente y porque me da miedo pensar que una docena se convierta en un ejército. Hombre, vamos a ver, sin victimizar demasiado, tampoco y ahora estoy seguro de ello, no pasan de ser 5 personas que realmente me importaran y las que no me importaban, pues simplemente se lo dejé muy clarito...¡no me importaban ni antes ni ahora!.

Y después está la otra cara de la moneda y hay personas que me dejaron tirado por el camino y cuando todo iba bien y en principio, no había problemas en el horizonte. Pues nada, que me dejaron tirado en la cuneta y nuca recibí una explicación por ello. De todas formas, pasado el tiempo, entendí que podían pasar estas cosas y porque uno en ese momento no sabe explicarse y pasado el tiempo, carece de sentido explicarse por algo que hace tiempo (repito) dejó de tener el valor que tenía. A veces, intuyes que la otra persona ha entendido tus razones y esa intuición a veces, es falsa. Otras veces no intuyes nada, pero es lo que sientes y la pena es que seas capaz o en ese momento no tengas la capacidad de explicarlo.  Por tanto, lo dejas en el tintero para más adelante. Pero más adelante resulta que la tinta se ha secado. Y al final, anotarás otra baja en tu vida sin saber dar las explicaciones pertinentes.



















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Julia Uceda